La olla comunitaria que cada viernes sirve un plato caliente a quien llegue
Cada familia pone lo que puede. Lo que empezó como un gesto entre vecinas ya tiene turnos, recetas y voluntarios.
Los viernes al mediodía, el olor llega antes que el aviso. En un patio prestado hierve una olla grande y la fila se forma sin que nadie la organice.
Nadie pregunta quién necesita y quién no. Se sirve a quien llega, y el que puede deja algo para la semana siguiente.
Cómo funciona
Una vecina coordina los turnos de cocina. Otras familias traen papas, arroz o verduras. Los jóvenes lavan los platos y llevan porciones a quienes no pueden salir de casa.
Las recetas cambian cada semana. Lo que no cambia es la hora.
Nota de relleno: esta historia es inventada para mostrar cómo se verá el sitio. Se borra antes de publicar.