Una minga sembró árboles frutales a la orilla del río Ambato
Familias y estudiantes pasaron una mañana entera devolviendo sombra y fruta a un tramo que estaba lleno de basura.
Primero hubo que limpiar. Durante una mañana entera salieron fundas y fundas de basura de un tramo de la orilla que muchos habían dejado de mirar.
Después llegó lo bueno: hoyos, abono y árboles jóvenes de capulí, durazno y manzana, las frutas que hicieron famosa a esta tierra.
Cada árbol tiene padrino
Cada familia adoptó uno. Se comprometió a regarlo y a volver cada mes para ver cómo crece.
Dentro de unos años, quien pase por la orilla podrá estirar la mano y tomar una fruta. Ese es el plan.
Nota de relleno: esta historia es inventada para mostrar cómo se verá el sitio. Se borra antes de publicar.