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Comunidad

Vecinos de Picaihua recuperaron la cancha abandonada en cuatro mingas

Donde había maleza y escombros ahora juegan los niños. El trabajo se hizo con palas prestadas y almuerzo compartido.

· 1 minuto de lectura

Ilustración de flores, frutas y paisaje de Ambato

La cancha llevaba años cubierta de maleza. Cada vecino se quejaba por su lado, hasta que alguien pegó un papel en la tienda: el domingo, minga.

Llegaron con palas, carretillas y una olla grande. En cuatro domingos sacaron los escombros, emparejaron el suelo y pintaron las líneas.

Lo que quedó además de la cancha

El lugar volvió a llenarse por las tardes, pero el cambio más grande fue otro: gente que llevaba años viviendo a dos cuadras se conoció ahí.

El siguiente domingo ya tiene destino: las bancas para que los abuelos puedan mirar los partidos.

Nota de relleno: esta historia es inventada para mostrar cómo se verá el sitio. Se borra antes de publicar.

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