Un mural de treinta metros cuenta la historia del barrio en Atocha
Vecinos de todas las edades pintaron la pared más larga del barrio con los recuerdos que guardaban sus abuelos.
Antes era una pared gris que nadie miraba. Ahora la gente se detiene, señala y cuenta: ese es el molino, esa es la acequia, ahí jugábamos de niños.
El boceto salió de varias tardes de conversación con las personas mayores del barrio. Cada recuerdo se convirtió en una escena.
Pintar por turnos
Los niños rellenaron los cielos. Los jóvenes se subieron a los andamios. Las abuelas revisaron que todo quedara como lo recordaban, y corrigieron más de un detalle.
El mural no está terminado del todo: dejaron un tramo libre para lo que el barrio viva de aquí en adelante.



Nota de relleno: esta historia es inventada para mostrar cómo se verá el sitio. Se borra antes de publicar.