Un taller en Ficoa arregla bicicletas y acepta el pago en trueque
Dos amigos abrieron un garaje donde se puede pagar la reparación con fruta, una clase de guitarra o una mano de pintura.
En el garaje hay llantas colgadas, cajas de repuestos y una pizarra que no se parece a ninguna lista de precios: junto a cada arreglo aparece lo que se acepta a cambio.
Una revisión de frenos puede salir por una funda de duraznos. Un cambio de cadena, por una tarde ayudando a ordenar el taller.
Una moneda que es confianza
Quienes pueden pagan con dinero y ayudan a sostener el lugar. Quienes no, encuentran otra forma de aportar. Nadie se va con la bicicleta dañada.
Los dos amigos dicen que el negocio les deja menos que un empleo fijo, pero que nunca habían conocido a tantos vecinos.
Nota de relleno: esta historia es inventada para mostrar cómo se verá el sitio. Se borra antes de publicar.